Surcos

Surcos. El Encebro. Casabermeja (Málaga)
Surcos. El Encebro. Casabermeja (Málaga)

Los paisajes pueden convertirse en imágenes abstractas, según el ángulo desde el que se miren, la manera en que la luz los ilumine, y por qué no, la forma en que los interpretemos.

Entre los surcos siempre queda algo de Tiempo. Porque a lo largo de muchos años el Hombre ha ido formando montículos con las piedras y pedruscos que ha ido retirando de los campos conforme los araba y doblegaba, primero bajo el yugo y las bestias, después con tractores y excavadoras. Cada islote de piedras contiene y simboliza el trabajo y la lucha de generaciones y generaciones que durante siglos han laboreado la tierra sin descanso.

El baño

El baño. Maro (Málaga)
El baño. Maro (Málaga)

A veces la niebla y la mar se funden, y la línea del horizonte se convierte en un espacio difuso en el que aire y agua parecen hacerse uno, y casi podemos imaginar que alguien que nadara mar adentro terminaría flotando en la niebla, volando al nadar, o mojándose al volar.

Los tópicos turísticos de Málaga presentan habitualmente su costa con un mar soleado y azul, plano y benevolente. Sin embargo nuestro Mar de Alborán presenta con más frecuencia de la que se piensa jornadas de temporal y mar gruesa que sorprenderían a aquellos que solo nos visitan unos días en verano.

Un ejemplo de ello es el naufragio que se produjo el 16 de diciembre de 1900 en el mismo puerto de Málaga. La fragata alemana «Gneisenau» no pudo soportar los embates del temporal que en aquella jornada, como en tantas otras ocasiones, se precipitó sobre la costa. Ya al alba las autoridades de la ciudad avisaron al comandante de la embarcación de que fondear fuera del puerto sería peligroso, y le sugirieron hacerlo dentro, protegiéndose del viento y las fuertes olas del temporal de levante. El comandante declinó la invitación, y echó anclas en la bahía. A media mañana las olas rompieron las cadenas de las anclas, el barco se estrelló contra el dique de ese lado del puerto, el de levante, y el temporal siguió castigando a la tripulación haciendo que los botes donde intentaban llegar a tierra zozobraran o se estrellaran también contra las escolleras del puerto. Muchos malagueños, conociendo la gravedad de la situación, acudieron a socorrerlos, con barcas y cuerdas que lanzaron desde el propio dique de Levante, puesto que el barco acabó hundiéndose a pocos metros de tierra, pero no por ello el salvamento fué fácil. Murieron 41 personas, entre ellas el comandante de la nave y 12 malagueños que perecieron intentando salvar a aquellos desconocidos que eran tragados por el mar ante su mirada y a pocos metros de tierra firme. Teniendo en cuenta que la tripulación estaba formada por 470 hombres, la tragedia se minimizó bastante gracias a esa rápida actuación por parte de malagueños que pusieron en riesgo su vida, e incluso la perdieron, por ayudar a aquellos militares alemanes. Desde entonces Málaga tiene el honor de incluir en su escudo el título de «Muy hospitalaria», concedido por la regente María Cristina en nombre de su hijo Alfonso XIII en reconocimiento al valor y el altruismo que derrocharon en aquella jornada donde el mar Mediterráneo, una vez más, dejó de ser tranquilo y amable para convertirse en peligroso y traicionero.

Aún hoy todo malagueño, desde que es niño, sabe que los días de «levante» hay que extremar la precaución al bañarse en el mar, o mejor aún, dejarlo para otro día.

Atardece en el puerto de Las Pedrizas

Las Pedrizas es un accidente geográfico bien conocido en Málaga. La hendidura geológica por donde la autovía A-45 accede desde las llanuras de Antequera a los Montes de Málaga, centinelas de la capital, es el hito que todo viajero o turista identifica como señal de que se acerca ya a la Costa del Sol. Lo que no suelen conocer es que este puerto no es natural. Es decir, el paso por donde transcurre la carretera es en realidad una apertura creada artificialmente hace unas décadas, y el antiguo camino que permitía viajar desde Málaga hacia el Norte, el puerto de Lucena, permanece oculto y olvidado al Oeste de Las Pedrizas, al pie de la Sierra de las Cabras y a pocos metros de los automóviles que circulan por la autovía actual.

Puede verse una imagen satélite del puerto de Lucena, donde aún se vislumbra el antiguo camino, en el siguiente enlace de Google Maps: Puerto de Lucena

Atardece en Las Pedrizas (Málaga)
Atardece en Las Pedrizas (Málaga)

Macaón (Papilio machaon)

Admirar el vuelo de una macaón es una experiencia  que por sí sola justifica un paseo por las tierras de Málaga.  Esta mariposa espectacular por su diseño, su tamaño y su comportamiento es relativamente fácil de avistar en los Montes de Málaga y las lomas que rodean el Campo de Cámara (Casabermeja). Como otras especies de mariposas, los machos se suelen concentrar en los vértices de los picos montañosos para encontrar allí a una hembra con la que copular, revoloteando de manera incesante y posándose de vez en cuando.  Al igual que algunas aves como el petirrojo, la macaón es especialmente territorial, persiguiendo a otros machos para intentar expulsarlos de su zona de reproducción. De ahí las espectaculares acrobacias de vuelo que se pueden observar en estas concentraciones. Suelen posarse con bastante frecuencia en cardos, como en el caso de la imagen que acompaña a este texto,  fotografía tomada en el cerro de Cuéllar, junto al ancestral camino de las Almácigas  que cruza la zona Norte de los Montes de Málaga en dirección Oeste-Este.

La fase de oruga de esta especie es también especial, ya que en 14 días multiplica su peso por 1000. No, no he puesto ningún cero de más: Aumenta su peso en una proporción de 1000 en solo dos semanas. Es casi con toda probabilidad la única especie del reino animal que  posee esta capacidad.

En la mitología griega Macaón era hijo de Asclepio, dios de la medicina y la curación. De hecho todos los miembros de la familia eran médicos o curanderos. Macaón era el dios protector de los cirujanos, y su hermana, Panacea, se convirtió en símbolo del tratamiento para curar enfermedades, de ahí el significado actual de esa palabra como medicina o remedio que sirve para muchas enfermedades o problemas. Sin embargo de nada le ha servido ser bautizada con el nombre de un dios protector, porque en gran parte de Europa está en peligro de extinción, debido principalmente al uso y abuso de pesticidas en la agricultura.

Macaón (Papilio machaon). Casabermeja (Málaga).
Macaón (Papilio machaon). Casabermeja (Málaga).

Jara blanca (Cistus albidus)

En la Naturaleza lo sencillo se hace bello en no pocas ocasiones. Los pétalos de las jaras blancas se acumulan en los huecos del terreno tras ser vencidos por el Viento, creando paisajes en miniatura que persistirán pocas horas o días. Visiones efímeras, detalles sutiles. Naturaleza muerta.

Pétalos de jara blanca. Casabermeja (Málaga).
Pétalos de jara blanca. Casabermeja (Málaga).

El Tiempo

El Tiempo. Inexorable. Implacable. Pero también imprescindible. Sin Tiempo no hay Vida. Vivir significa envejecer. Envejecer significa acercarnos al final. Vivimos mientras morimos. Desde que nacemos. Muchos lo han dicho ya. Pocos parecen percatarse de ello cada día.

Siempre me ha acompañado el concepto Tiempo. Me apasionan las señales de su paso sobre el mundo. Las ruinas, los lugares olvidados donde una vez transcurrió la vida, los objetos que sobrevivieron a los avatares de la historia, la idea de que en cualquier trozo de terreno que pisemos habrá habido antes acontecimientos, vidas y muertes que no logramos imaginar. El Tiempo como desafío, pero también como regalo. Como nexo de unión entre el todo y la nada, entre el principio y el fin…

 02-12-2018. Reloj. Casa-Museo de Federico García Lorca en Valderrubio (Granada).
02/12/2018. Reloj. Casa-Museo de Federico García Lorca en Valderrubio (Granada).

 

 

Farol y Cal

En las paredes de los pueblos se va depositando el Tiempo que ha pasado implacable sobre ellas. Las sucesivas capas de cal aplicadas durante lustros o siglos se van agrietando bajo los efectos del calor estival y los fríos invernales. La luz del sol que roza su superficie dibuja mapas abstractos donde las sombras giran lentamente a modo de reloj solar.

Farol y cal
Farol y cal

Tertulia en el parque

La Fotografía Callejera  es una disciplina en la que el fotógrafo intenta capturar imágenes que describan la vida que bulle en las calles de nuestras ciudades y pueblos. En ella aparecen normalmente personas, pero en mi opinión habría que incluir en la Fotografía Callejera aquellas imágenes en las que, aunque no se incluyan figuras humanas, se documenta la estética, el ambiente, o la historia arquitectónica de la población donde se realiza la captura fotográfica.

Tertulia en el parque
Tertulia en el parque

 

Almendro

Cada año los almendros de los Montes de Málaga explotan de nuevo y durante unos días nos regalan un espectáculo de luz y color. Tarde o temprano el viento del invierno arrasará los miles de pétalos blancos, que volarán acumulándose en los surcos de los campos o en los márgenes de los caminos.

Almendro
Almendro